Últimos años de la II República en Santander. Los bandidos rojos que con mando soviético se hicieron con la ciudad de Santander, dedicada entonces al saqueo, a la rapiña, a la tortura y al asesinato selectivo y en masa del resto de la población que se negaba a plegarse ante su barbarie.
Hoy una equiparable panda de miserables quieren retirar honores y borrar la memoria de quienes vinieron a liberar la ciudad de toda esa quincalla amparándose en infames leyes, comisiones de expertos y sobre todo, mucha cara dura y muy poca vergüenza.
Quede aquí constancia de que no todos los ciudadanos de la ciudad somos cómplices de esta vergüenza, y al igual que la gente de bien de Santander, que en su día les recibió por todo lo alto, con pañuelos al viento, el brazo elevado y con lágrimas de alivio en los ojos mientras los bárbaros marchaban al exilio.
Solo podemos decir ¡Gracias por venir!
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